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Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

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Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Miroslav Kovachev el Jue Ene 03, 2013 12:03 pm

Ángeles. Un jadeo suave brota de mi interior. Me encanta pervertirlos. La manera en que se dejan guiar por alguien como yo resulta fascinante. Por desgracia esta noche no es como las demás. Hoy no tengo ninguna misión. No he de hacerme con almas, aunque nunca está de más conseguir alguna que otra. Hoy es mi día libre. Por llamarlo de algún modo. He decidido dejarme caer por uno de los clubs más exclusivos de la ciudad. Se celebra una partida de póquer a la que no quiero faltar. Sobretodo porque soy muy bueno haciendo trampas. Y no viene mal meterse algo de pasta en el bolsillo. No es que me haga falta el dinero, en realidad los miembros de la hermandad vamos sobrados de eso. Pero, me gusta dejar sin un puto duro a los demás jugadores. Llámame hijo de puta. Lo soy. Llego al lugar, me saco la americana, llevo una de mis manos a mis cabellos, revolviéndolos y despeinándolos un poco. Me aflojo el nudo de la corbata y comienzo a jugar. Poco a poco veo que la suerte decide no acompañarme, por lo que no me queda más opción que jugar sucio. Empiezo a hacer trampas. Y después de una hora y media de juego me proclamo vencedor. Sonrío divertido. Ha sido sencillo. Me pongo en pie, de nuevo me pongo la americana y me dirijo a la barra.
Tonteo un poco con la camarera, y le meto un billete de 20 en medio de su divino escote. La de cosas lujuriosas que podría hacer yo con esos pechos, pienso. Pero por desgracia su turno termina muy tarde. Y no tengo ganas de esperar. No merece tanta atención por mi parte. Salgo del local con un vaso de whisky en la mano. En la puerta, le doy un sorbo y comienzo a sacar mi paquete de cigarrillos. Estoy a punto de encenderme uno y darle una calada, pero de pronto mi sentido se pone alerta. Hay un ángel cerca. De hecho, se trata de una mujer. Perfecto, dice mi voz interior. Ahora si podré jugar y divertirme un rato. Dejo caer el vaso en el suelo, haciendo pedazos el cristal. Dicen que estamos en una crisis económica. Habrá que darle algo de trabajo a los basureros. Sonrío. Al parecer la presencia del ángel me ha puesto de buen humor. Incluso estoy siendo bueno. Mientras camino voy guardando el cigarrillo en la cajetilla, y esta a su vez en mi bolsillo. Ya tendré tiempo para el disfrute un poco más tarde.
Sigo el aroma, cual rastreador. Como un perro buscando a su perra en celo. Preso del deseo, veloz, sin fallar. Me dejo guiar, y termino delante de la puerta de un local no demasiado elegante. Me sorprendo. En realidad el sitio parece una mierda, pero, tendré que entrar y echar un ojo de todos modos. Lo hago. Entro, y el aroma se hace mucho más fuerte y atrayente.
En cuanto estoy cerca de la barra la veo. Como si pudiese ver sus alas, o su luz, la distingo a la perfección de entre todas las demás. Me acerco a ella. No voy a andarme con rodeos. Ese no es mi estilo. Soy directo. Y aun así mi sonrisa y mi mirada felina, enloquecedora para muchas, hará el resto. Sé como apañármelas, soy bueno mintiendo. Y lo peor es que me gusta.
- Ángel - susurro con voz suave y aterciopelada. Como si fuese uno de ellos. - Me trastornas con tu presencia. Por un momento había creído que Dios me daba una oportunidad y que estaba en el cielo. - sonrío - por suerte, me ha concedido un deseo mejor y puedo tenerte aquí, en mis dominios. - la miro a los ojos, con una mirada intensa y penetrante - ¿Te apetece beber algo? Apuesto que mi compañía te será más grata que cualquier otra que puedas encontrar en este sitio.


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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Anais Bonham el Jue Ene 03, 2013 2:46 pm

Miguel.. si Miguel fue quien me dio mis alas.. no recuerdo de todo lo que fui antes de tener mis alas.. solo se que un día estaba ante el.. con una larga bata blanca.. y unas hermosas alas blancas atrás de mi espalda.. las agite un poco no porque yo quisiera si no porque no sabia que al pensar en ellas reaccionarían.. Miguel me explico algunas cosas.. como que debo de ir a la tierra y ver bien lo que en ella pasa.. cuidar a los seres bueno.. y entonces me entro una gran duda.. ¿Como sabría quien es bueno y quien no? Miguel me miro y me llamo ante el.. que me acercara.. coloco su mano en el centro de mi pecho y me dijo "Aquí esta el mejor sensor que podrías tener.. es el.. quien nunca te mentira sobre el bien y el mal.. " suspire su tacto es tan gentil es como si mi padre me diera un beso.. ¿acaso así fue mi padre? no lo sabia de hecho no recordaba en absoluto nada y eso hacia que en mi corazón sintiera un fuerte dolor, pero le sonreí a Miguel.. debía confiar en el si es que el me había dado las alas es por algo.. debí de ser una buena persona..
Salí de el salón principal una chica me llevo a lo que seria mi celda.. si en si así le llamaban, es un cuarto pequeño.. con un camastro con un par de sabanas y cobijas una almohada sencilla lo menos lujoso posible, porque nuestros votos son de humildad.. ningún ángel debe de atesorar mas de lo que Dios.. nos da.. acomode un par de cambios y no sabia como es que iría a la tierra con eso. eran dos batas blancas que no creo que me dejen pasar desapercibida entre los humanos.. la chica que me acompañaba me comento que no era para ir a la tierra que cuando eso pasara yo podría pensar en algo que vestir y así aparecería con ese traje.. la mire y con miedo le pregunta -¿Y mis alas? ¿esas si se verán ?- Ella sonrió.. con amistad con agrado jamas la vi reflejar otro sentimiento que no fuera amor.. "Esas solo las podemos ver nosotros.. y los demonios.. y algunos otros seres.." su casa hizo una mueca cuando hablo de demonios.. pero se dio la media vuelta despidiéndose, me quede de nuevo sola.. y un pequeño libro de unas 400 hojas estaba en el pequeño buro.. leí unas cuantas cosas pero me quede dormida.. hasta que alguien llamo a mi puerta.. hasta ese entonces no sabia que debía llevar un nombre.. la voz de Rafael.. resonó como si me hablara en mi cabeza y un nombre fue pronunciado "Anais" gire la cabeza mirando sus ojos piadosos sobre los míos.. y un latido algo acelerado comenzó en mi pecho.. jamas pensé que un ángel se viera como el.. es dulce y muy hermoso.. le sonreí.. sabia que el me diría algo mas sobre el motivo del cual fui convertida en un ángel.. -¿Si? - sonreía no se si porque me gustaba sonreír o porque me sentía reconfortada con su presencia.. "Debes ir a la tierra y encontrar a un chico .. esta en malos pasos.. y no debemos perder su fe en Dios, tu sabrás reconocerlo" asentí aunque en realidad no sabia como es que lo reconocería.. me levante y mi bata ya no era ese pedazo de tela largo y blanco.. era un vestido ceñido al cuerpo de un largo.. am. digamos que adecuado para una chica de mi edad ... ¿Mi edad? si eso es otra cosa.. ¿Que edad tengo? .. a mi brazo una bolsa colgaba con un fino tirante de color negro abrillantado.. creo que es algún material fino.. pero ¿Como saberlo? agite mi cabeza es mejor que me ponga en camino para hacer mi primer aparición en ese mundo que tal vez.. antes pise..
La orilla del cielo es impactante.. mirar hacia abajo es.. aterrador! pero una cálida sensación de aire recorrió mi espalda.. las alas comenzaban a batirse por si mismas quieren volar se libres.. disfrutar de ese aire y de las nubes que acogerán mi cuerpo al dejarme caer.. Fue maravilloso.. el aire no es frió es mas cálido casi como los rayos del sol en una tarde de verano.. las nubes son como un pétalo de rosa.. ¿Como lo se? no.. en realidad no lo se, es algo que mi mente simplemente da por un echo.. La esquina de un lugar algo sucio pero muy concurrido.. fue el lugar donde mis alas me dejaron caer.. con suavidad y lentitud.. alzando una bruma para que no notaran mi llegada.. la gente riendo.. caminando con pasos curiosos.. al menos para mi.. mi corazón se agito algo en mi estaba alterado.. y cada paso que daba se relajaba un poco mas.. fue cuando me pare ante una casa rara.. la gente entraba y fue que supe que es ese lugar un Bar.. ahí debía de estar mi primer inocente así que debía entrar.. al entrar vi mucha gente algunas sentadas en una cosa larga con bancos.. tome asiento todo es muy agitado y gritan y ríen.. esto no me esta gustando.. pero fue entonces que apareció el.. casi fue como si todo se congelara.. es un chico lindo y joven y creo que debe de estar perdido para estar aquí, se acerco directo a mi.. mi corazón se acelero de nuevo.. Es el.. es el.. sus palabras impactaron mi cabeza.. sabia que soy un ángel.. así que es mi protegido.. le sonreí.. esto había sido muy fácil y creo que podría disfrutarlo.. me ofreció de beber y tenia sed.. -Si, gracias.. - No entendía algunas de las cosas que decía.. ¿El sabia que Dios me mandaba por el? creo que si.. o al menos eso es lo que me estaba haciendo pensar.. -Algo de miel de flor silvestre o agua de cielo podría ayudarme por favor- Su postura sobre la mesa larga en la que nos encontrábamos.. me hizo pensar que debería también recargarme en ella.. estaba yo recta sentada sobre el banco.. y lleve una de mis manos contra la barra descansando mi peso sobre ella.. -¿Sabias que vendría por ti? estaba nerviosa de no llegar a tiempo.. para salvar tu alma.. - Mis alas se movieron un poco.. no entendía porque.. es como si un miedo las recorriera.. ¿ Podría ser.. por un Demonio ? gire a todos lados pero no veía mas que algunas malas ideas en las mentes de algunos hombres.. o deseos en algunas mujeres.. pero no el mal.. deje de pensar en esas cosas y me concentre en el joven que debía salvar.. el es la razón por la que estoy aquí..
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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Miroslav Kovachev el Vie Ene 04, 2013 12:16 pm

Tuve que hacer un enorme esfuerzo por sofocar y ocultar la risa que amenazaba con salir de mi boca. Era ridículo. Ninguna vez, en mis muchas noches de vida algo se me había planteado de manera tan sencilla. Era una primeriza. Ni siquiera sabía distinguir bien entre humanos y demonios. Eso hacía que las cosas fuesen mucho más fáciles. Decidí que, a pesar de jugar con ventaja, no podía confiarme. Quizá todo fuese una artimaña. A fin de cuentas, los ángeles también eran grandes mentirosos.
La miré a los ojos, y traté de poner la mejor cara que pude, y no es que resulte sencillo, pues mi mirada delata toda la maldad que puede haber en mi interior. La oscuridad se cierne sobre mi alma, soy una criatura oscura, malvada, y disfruto siéndolo, lo cual, complica gravemente las cosas. Me siento en el taburete de al lado del suyo. Con expresión tranquila y serena. Si yo estoy calmado ella también se calmará. La tensión en mis músculos le advertirá que algo raro ocurre, y no quiero eso.
La miro a los ojos, ojos claros, profundos y demasiado bondadosos. Me da escalofríos mantener la vista fija en ellos, como si pudiese descifrar algún secreto que oculto. Decido que seré yo quien juegue a eso. Yo la manipularé. Descifraré toda la información que tenga, aprovecharé la noche con algo de diversión y sexo, y después la mataré. Su alma será mía, y ella solo será una victima más. Un nombre desconocido que apuntaré en mi antiguo diario personal, en ese en el que llevo la cuenta de todas las mujeres que han sido víctimas de mis engaños. Que han muerto en mis manos, suplicándolo, deseando que les otorgase el mejor regalo que yo podía darles. El descanso eterno. Con un gesto llamo al camarero. Un tipo gordo y antipático. Sólo espero que me hable bien. Tengo cierta facilidad para meterme en problemas, y partirle la cara parecía una propuesta demasiado tentadora para esta noche.
Antes de pedir nada, susurro en voz muy baja, que sólo ella escuchará. - No creo que aquí sirvan nada de eso... - entonces mi mirada se dirige al camarero, mis ojos ya no son agradables, mi mirada es oscura y tenebrosa. Letal. Como mi alma impura. - Un whisky doble, y una coca cola con hielo. - No hay atisbo de sonrisa. No le concedo más minutos de atención y vuelvo mi rostro, centrándome de nuevo en la chica. Decido recurrir a mi viejo truco. Una de las habilidades que desde siempre he poseído, que siempre le ha interesado a la hermandad, que nadie conocía y desde luego que me encantaba poner en práctica. Tenía cierto don. Un don interesante. Podía atraer a las personas de un modo especial. Mi voz resonaba en sus mentes siempre que yo lo quería, de un modo peculiar, dando un matiz de atracción, tal que no podían resistirse a mis encantos. Me concentré. Y en cuanto sentí que podía abrir su mente y colarme en ella, sin apenas abrir la boca o mover los labios hablé en su interior. - Te he estado esperando. Te necesitaba... - simple. Pero que bastará para confundirla. Creerá que la necesito. Que estoy desesperado por su ayuda. Ahora, solo necesito un poco de teatrillo, y en quizá una media hora ambos estaremos en mi cuarto de juegos. Allí llevaré las riendas, y podré deleitarme con ella del modo que a mi me plazca.
- Te parecerá extraño. Pero soy consciente de que necesito ayuda. Siento que poco a poco me pierdo, me extravío del camino. Ya no soy aquel que era. Ya no sé qué es bueno y qué no. No quiero hacer las cosas mal. No quiero ir al infierno.
Infierno. Una palabra simple, que bastaba para incomodar y aterrorizar a los humanos. Pero que, en comparación con lo que era en realidad parecía incluso una caricia. El infierno era mucho más que tortura eterna y sufrimiento. Si solo pudiesen hacerse una idea de cuan horrible era, en el mundo no existiría ningún pecador.


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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Anais Bonham el Vie Ene 04, 2013 7:41 pm

Miradas.. voces.. y mis alas.. eso es lo que contemplaba mientras pensaba en que es lo que le pasaban a mis alas.. seguían aun moviéndose.. aunque ya las había intentado tranquilizar.. se que no es por mis nervios. y aunque si tengo nervios no son tantos como para que sigan moviéndose así.. pero intento no pensar mas en eso.. creo que puedo hacer que se calmen... apreté con fuerza mis omóplatos.. y esta se quedaron quietas.. sonreí.. estaba mejor así.. pero aun tenia esa duda de ¿Porque aleteaban así? y fue entonces que recordé ese libro sobre la mesita a un lado de mi cama en la celda del cielo.. "El manual para ángeles" que no había leído, solo leí unas cuantas hojas que no me ayudaban en mucho.. deberé de leerlo al regresar de mi primer misión.. por ahora todo estaba bien hasta.. gire a verlo cuando escuche su voz.. y me ruborice.. debería de saber que aquí en la tierra no bebían lo mismo que nosotros.. le quise decir que entonces no deseaba beber nada.. pero el ruido y creo que mi timidez no dejaron que mi voz se escuchara como debería escucharse, seguí mirando de vez en vez a lo largo del salón.. una picazón en mi espalda me hizo estar incomoda.. pero no veía nada.. y comencé a pensar que es lo que estaba haciendo mal... No tardo mucho el hombre al que mi protegido le pidió las bebidas.. no se que es Coca Cola.. pero creo que ha de ser algo bueno.. tome el vaso.. helado ¿No se como es que este vaso esta frió.? pero agradezco que este a esa temperatura.. mi sonrojo anterior dejaría mi cara cuando me refrescara.. lleve la pajilla a mi boca y al beberlo.. el frió inundo mi garganta y un escalofrió paso por lo largo de mi espalda.. haciendo mayor reacción en la unión con mis alas.. y haciéndome sentir una punzada en el corazón.. pero no creo que haya sido solo la bebida.. fue su voz.. estaba en mi mente.. debía ser así.. porque el no movió los labios mientras bebía lo suyo.. abrí los ojos lo observe, no quiero adelantarme preguntándole muchas cosas.. recordé un pasaje del pequeño libro..
"En ocasiones nuestros inocentes poseen un don.. y es por eso que necesitan mas de nuestra ayuda.. ellos serán los futuros ángeles.. que libraran las peores batallas con los demonios.."
Cuando había leído ese fragmento, no le había prestado tanta atención como ahora.. así que me relaje.. el me pide ayuda y yo se la daré... O_O!! "EL" aun no se su nombre.. y según esto yo debería saber su nombre es mi protegido.. mi inocente o ¿no? deje la bebida a un lado.. y seguí atenta a el.. buscando en momento para poder preguntarle su nombre.. pero su platica hizo que mi corazón se comprimiera.. el esta consciente de sus pecados.. y no quiere ser malo.. eso es bueno.. me acerque un poco a el y lo mire a los ojos sonriendole..
-No dejare que eso pase.. estoy aquí para guiarte a la luz y es por eso que esta noche no me alejare de tu lado..-
Tome su trago.. y lo retire de el.. acercándoselo al chico que estaba a su lado.. claro que el otro chico no vio que lo puse cerca de el.. estaba muy distraído mirando a una chica que pasaba por delante suyo.. al girarse le dio un buen trago a la bebida.. no sabia como actuaria.. mi protegido así que sujete sus manos.. eso creo que serviría para que no tomara de nuevo el vaso y bebiera su contenido de un modo apresurado..
-Lo primero es dejar de beber.. eso que llamas Whisky parece afectar a todos en este lugar.. así que es mejor que no lo bebas y lo segundo sera irnos de aquí.. es mejor que hablemos en tu casa aquí..-
Volví a girar mi cara y revisar por sobre mi hombro y los lados..
-Aquí se siente una presencia no muy buena para una alma como la tuya..-
Ahora que lo pienso.. en el se siente algo raro.. es como si fuera muy bueno.. pero con un eco de maldad.. es posible que los vicios se estén apoderando de el.. pero creo que es mas.. su bondad que nada.. es como si en el vivieran muchas almas.. que sufren U_U.. Espere su reacción.. y se que lo había convencido.. porque ese es mi don el de Persuadir a los humanos a tomar el buen camino.. aunque en mi aun es débil ese don.. porque soy recién convertida.
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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Miroslav Kovachev el Sáb Ene 05, 2013 12:10 pm

¿A mi casa?
Joder! Esto era perfecto. Dios debía tenerme en muy alto estima cuando me enviaba un ángel tan inexperto y me ponía las cosas tan sumamente sencillas. Confiaba en mi. Se notaba en sus ojos, en su mirada. Siendo demonio, una de las primeras cosas que había aprendido era que en la mirada de los ojos se reflejaba el alma de las personas y sus verdaderas intenciones. Por suerte, en mi caso, mi alma no reflejaba nada, porque no tenía ninguna. La mía estaba perdida, en el averno, torturando otras almas. Y yo en mi mirada, no podía mostrar más que seducción y deseo. En este momento deseo que mostraba por esta joven ángel que conseguía excitarme de tal manera sólo con verla que sentía como crecía el bulto de mi pantalón, dándome la sensación de que mi pantalón explotaría.
Bajo del taburete, y saco mi cartera. A fin de cuentas soy un caballero, o almenos debo parecerlo. Saco uno de los billetes, lo entrego para pagar. Lo dejo sobre la barra. Miro al ángel. - Vayámonos. Creo que este lugar no me hace ningún bien. Sólo tu presencia me tranquiliza. En mi casa estaremos mucho mejor. - comenté con inocencia fingida en mi voz. Trate de esforzarme por que no fuese consciente de que me entraba la risa y no podía controlarlo.
Salimos del local. Y en cuanto estuvimos en la calle, las luces de mi deportivo oscuro destellaron. Acariciaba las llaves dentro del bolsillo de mi pantalón y trataba de pensar en otra clase de cosas que no fuese lo que tenía pensado hacerle al ángel en mi casa.
Conduje con dificultad, el bulto de entre mis piernas aumentaba por momentos y eso me volvía loco. Estaba terriblemente excitado, sobretodo cuando mi mente fantaseaba con ella. El aroma que ella traía consigo no ayudaba a centrarme.
No tardamos en llegar. Algo bueno de los que son como yo es que conducimos rápido, y que nuestros apartamentos suelen estar en el centro. Así quedan relativamente cerca de todo. Bajamos en el garaje. Subimos en el ascensor. Y tuve que controlarme por no poseerla allí mismo. Incluso si me veía obligado a forzarla probablemente lo haría, y es que, si por algo era conocido en la hermandad era por mi falta de modales y por mi descontrolado deseo sexual. Solía meterme siempre en líos y siempre traía problemas a mis hermanos, los cuales, incluso de vez en cuando lo agradecían. Conmigo no podían aburrirse.
Entramos en el apartamento. Cerré la puerta a sus espaldas. Uno de mis siervos, Zoor, estaba esperándome, pálido como la muerte vestido de negro. Sus ojos se entornaron cuando vio que traía visita. Supo que era otra de mis víctimas y en cierto modo su mueca mostró cierta compasión por la joven. Sabía lo que le pasaría, él ya no se sorprendía.
- Prepara el cuarto de arriba. Lo necesitamos. - ordené. Y él se retiró con un leve asentimiento y susurrando - Lo que usted pida, Amo. - miré al ángel. - Así estaremos más tranquilos. - Tranquilos. Ja. Si ella supiese lo que iba a pasar en realidad. Tomé su abrigo y le ayudé a quitárselo. En mi apartamento hacía calor. Y toda la ropa terminaría por sobrarle de un momento a otro.
En cuanto Zoor apareció de nuevo supe que todo estaba listo. Le indiqué que pasara por delante de mi. Ambos subimos las escaleras yo detrás de ella. Sabía que, tan pronto entrase, se sentiría un poco débil. Tenía todo planeado. En ese cuarto, el cuarto de las atrocidades (como me gustaba llamarlo) estaba impregnado de un olor característico del averno, otorgado por una planta, conocida como la flor de la muerte. Esa planta debilitaba en gran medida a los ángeles, almenos hasta que lograban habituarse a ella.
En cuanto entró, se comenzó a tambalear débilmente. La tomé entre mis manos. Y aproveché su pequeño desfallecimiento para llevarla hasta una especie de tarima elevada, recubierta de satén y de un tejido blando y suave. Que al rozarlo otorgaba un cosquilleo demasiado excitante. Comencé a desnudarla por completo, hasta dejarla solo en ropa interior. Un bonito conjunto negro de encaje que conseguía tentarme y darme ganas de arrancárselo con mi boca. La até, habían 4 grilletes plateados, de acero. Recubiertos con una espuma suave que hacía que no doliese demasiado. El tejido hacía cosquillas. Estaban colocados de tal forma que ella quedaba arrodillada, en una postura de 4 patas. En cuanto estuvo perfectamente atada aparté la llave y la dejé sobre una de las mesas. Una en la que descansaban diversos utensilios especiales para el sadomasoquismo. Era una de mis pasiones, ese cuarto era el lugar en el que podía ser yo. Sentirme dueño completo de las mujeres, sentirme superior, más de lo que ya lo era normalmente. Me saqué la americana, aflojé el nudo de mi corbata y mientras el ángel abría los ojos yo iba quitándome la camisa, y los zapatos. Quedé descalzo, solo cubierto por mis pantalones de tela negra. Me acerqué a la mesa, y tomé una de las fustas negras.
La acaricié entre las puntas de mis dedos. Ella, aturdida y confusa, con una mirada de temor en la que no sabía lo que iba a pasar, lo que iba a hacerle, parecía querer preguntar. - No deberías haberte fiado de mi. No soy quien buscas. Soy un demonio. Y esta noche vas a ser mía. - Sonreí divertido. Mi juego. Mis reglas. Y esta noche no tendría otro modo de ser que el que yo quisiera. - Puedes gritar, pero siendo tu yo no lo haría, es inútil. Nadie puede escucharte. - Sonrío de nuevo. Eso me gusta. Me siento poderoso. Mi ego aumenta, y con el mi erección. La miro a los ojos. - De todos modos no voy a hacerte daño, no tienes porqué tener miedo. Esta no es una sala de torturas, querido ángel. Es una sala de placer. Y yo voy a hacerte sentir bien. - Me acerco a ella, aparto su cabello de la cara, y rozo su oreja con mis labios susurrando - Te voy a hacer disfrutar, y vas a terminar deseando ser uno de los míos. - comento con sinceridad. Entonces aprieto la fusta. Me acerco. Ella se mueve, pero es inútil. Está por completo inmovilizada. Me acerco a ella, rozo sus muslos, su culo perfecto, redondeado, suave, y le doy un leve latigazo en su piel, haciendo que esta enrojezca débilmente.
Acerco mis labios a la curva de su espalda y la beso suavemente, voy descendiendo, rozando con mis labios la tela de sus bragas, y cuando mis labios llegan a una de sus nalgas, la beso y la muerdo con suavidad y vuelvo a darle otro latigazo. Ella profiere un jadeo, un grito ahogado. No es un dolor insoportable, se resiste bien. Seguro que le molesta, pero terminará por gustarle.


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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Anais Bonham el Sáb Ene 05, 2013 5:44 pm

Nos levantamos del lugar y el dejo algo sobre el mismo... color verde... eran un par de papeles que tomo el amable hombre que ns había atendido.. seria un papel donde agradecía sus servicios... sonreí cuando me dio la mano para bajar del asiento y seguí sus pasos son hablar mucho.. me parecía escuchar un tintineo pero no sabia de donde venia.. seguí el largo camino entre la música y las parejas bailando sin cesar.. choque un par de veces.. pero seguí el camino que el llevaba.. aun no preguntaba su nombre, pero no creo que fuera tan necesario estaba logrando hacer mi trabajo.. poder sacar a esta alma del vicio y de el dolor que el infierno le daría si caía en el.. sonreí para mis adentros estaba plena de felicidad, pero al mirar su auto un escalofrió mas llego a mi cuerpo.. y mis alas se movieron de nuevo, pero estábamos solos de seguro es por el frió.. no creo que sea por nada mas, me quede un segundo dudando hasta que la puerta de el auto se abrió y su sonrisa me invito a entrar.. el camino no fue largo.. pero mientras lo recorría un escalofrió recorrió por mi espalda, pero ahora casi podía saber porque era ese escalofrió, lo mire mientras el se concentraba en el camino a su hogar.. su perfil es hermoso, casi puedo segurar que sera un ángel poderoso, es por eso que me han enviado a salvarlo, sera fuerte y nos defenderá, mi corazón latió un poco mas y el aroma de su cuerpo llego a mi, es muy maderozo y fuerte como un buen guerrero, ahora se que realmente debo dar mi vida por el, por salvarlo de lo que sea que lo ponga en riesgo.
El lugar amplio es hermoso aunque sigo con ese tintineo que en mis oídos resuenan, lo ignoro debo concentrarme en el, un hombre nos atiende, pero algo en su mirada me pone triste, le sonrió mientras el sube antes que nosotros, "deberé ayudarle después de que saque del peligro a mi inocente " siento la mano de el en la mía.. me conduce, no eh dicho mucho, no se en realidad que decirle pero de seguro ya en la comodidad de su habitación podremos conversar.
El aire se siente pesado.. como denso, pero debe de ser mis nervios por ser mi primer caso.. continuo, su mano me ayuda a no caer y al entrar a su cuarto, abro los ojos grandes.. cosas con cadenas de tonos negros y lastimosos.. quiero dar la vuelta y correr pero no puedo, mis pies se vencen y no siento mas que ese horrible aroma que me aturde.. me pierdo en una obscuridad que no conocía, no siento nada en mi solo una voz..
"Anais... concéntrate tu puedes salir de ahí, eres un ángel, fuerte y con magia puedes regresar a nosotros"
¿Miguel? ¿Rafael?,,, no no es un ángel es Dios.. el me llama y yo no puedo moverme.. ¿Tengo magia? pero no se como usarla.. poco a poco abro los ojos y lo miro.. desnudándose ante mi.. me ruborizo y trato de no mirarlo pero no puedo quitar los ojos de el
-No!-
Un grito ahogado que solo llega a ser un susurro y el miedo apoderándose de mi de mi cuerpo que esta inmóvil, no se que hacer me muevo pero no puedo liberarme y un par de lagrimas comienzan a salir.. siento lo que trae en la mano por mi cuerpo.. y después un azote.. algo mas suave.. y sus labios.. en mis glúteos.. un cosquilleo me recorre, miedo, terror pero algo mas.. que no reconozco
-Por favor no.-
Al fin mi voz suena mas a mi y siento un poco mas de fuerza en mi cuerpo pero aun no la suficiente como para librarme de lo que me tiene atada.. miro sus ojos.. apenas breves momentos ante de que sienta salir un gemido.. ¿Porque? ¿Porque me siento así.. me gusta? levanto mi cara y grito con mas fuerza..
-NO!!! NO!!! NO!!!-
Lagrimas comienzan a salir de mis ojos y una luz suave las cubren y siento mi cuerpo mas ligero.. como si no estuviese mas ahí.. parpadeo y de pronto estoy en otra mesa.. ya no atada solo tumbada como si hubiera caído del techo.. "Tienes Magia" eso es a lo que se refería Dios, mi cuerpo tiene magia, milagros para algunos, pero ni la magia puede sanar mi cuerpo, estoy aun aturdida perdida y no me sostengo bien sobre mis piernas, pero debo irme debo hacer algo y pienso en mis alas, pero todo esta mal, mis alas parecen dormidas no me responden están como yo, mareadas por ese detestable aroma.
-No me toques demonio..-
logre ponerme de pie sujetándome de la mesa a mi espalda (o lo que creía era una mesa ) pensé en Miguel el usa una espalda con la que ha luchado contra demonios y demás seres que perturban al mundo.. y pensé que podría lograr tener una pero no podía ver mas que cosas raras que jamas había visto .. tome una vara larga al menos la mas larga que había de una amplia colección..
-Aléjate o o.. te matare..-
Me tambalee un poco mas y no logre ni siquiera ponerme recta en modo de defensa.. estaba a su merced y no quiero ni imaginar lo que el podría hacer conmigo..
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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Miroslav Kovachev el Sáb Ene 12, 2013 9:51 pm

Sonreí de oreja a oreja. ¿Qué creía que podía hacer? Si pensaba que podría matarme era más ilusa de lo que había imaginado. Me sorprendió la gracilidad con la que, aun estando atada, cogió la daga. Sorprendente. Pero me veía tentado a quitarsela y darle unos pequeños azotes para demostrarle quién mandaba en esta habitación.
- Verás, ángel. Creo que no has entendido del todo el concepto. Primero, esta habitación esta hecha para demonios. Ningún ángel puede entrar sin consentimiento, no lo soportarían. Así que ninguno de tus amiguitos va a venir a salvarte. Segundo, por mucho que trates de librarte de los grilletes no lo conseguirás. Tu luz no afecta al metal demoníaco. Y tercero, en esta habitación mando yo. Debes seguir unas reglas si no quieres que te mate. - sonrío divertido mirándola furtivo, con una mirada cargada de tentación, lujuria y ansias de poseerla. - Así que, tienes dos opciones, ponerme las cosas fáciles o difíciles, de cualquier modo, yo conseguiré lo que quiero. Eso te lo aseguro. Ahora bien, puedes disfrutarlo, o simplemente joderte y sufrir. Tu elijes. - fui seco. Directo. No me gustaban los rodeos. Creía que lo mejor era dejarlo claro lo que había. Si me ponía las cosas jodidas, en fin, yo lo disfrutaría más. Matar es otro de los placeres que me ha otorgado mi existencia como demonio. Así que, en cualquiera de los casos, yo sería feliz.
Me acerco a ella, con sigilo, como un león se acerca a su presa, consigo sin dificultad sacarle la daga de las manos. Ya que, con ellas atadas le resulta complicado luchar contra las mías. Paso la daga por su cuello, rozando su fina y pálida piel, y me pregunto lo excitante que sería dejar un pequeño corte. Un recuerdo para toda la eternidad en su delicado cuerpo, que le recuerde quien soy y lo que puedo hacer. Pero de todos modos, lo olvido. Decido hacerlo de otro modo. A fin de cuentas yo ya tengo claro que no quiero matarla, solo quiero disfrutar. Sonrío. No sé porqué se revela, si al final terminará por agradecerme todo cuanto yo le haga. El placer será mutuo. Eso desde luego. Solo llevo mis boxers puestos, sus ojos me observan, con una mezcla de curiosidad y asombro. Asombro porque probablemente nunca ha visto a un hombre desnudo, o almenos prácticamente, y mi miembro abulta tanto que parece que la tele reventará de un momento a otro. Me acerco a ella de nuevo y la obligo a estirarse, casi me veo obligado a ponerme encima de ella para que me haga caso. - Estate muy quieta. Prometo que no te dolerá. - menciono y al parecer, por puta casualidad del destino, de nuevo como un regalo divino me hace caso. Y me sorprendo. Decido no confiarme del todo, quizá está tramando algo para joderme. Sólo espero que no sea así, no le haría ningún bien cabrearme. La miro y me deleito con sus curvas. Su cuerpo es perfecto. Es jodidamente hermosa. Me sorprendo de ello. Cojo la pequeña fusta que había tenido antes entre mis dedos, con la que había azotado sus nalgas, y la paso por su vientre, con suavidad haciendo que el satén y el cuero acaricien su piel, su vello se eriza al paso de esta, y me siento poderoso. Entonces tomo una de las vendas que tengo y le tapo los ojos. Me pongo sobre ella. Beso su escote, su clavícula, desciendo y muerdo acelerado el borde de su sujetador de encaje. Maldita prenda interior que no me deja deleitarme con sus senos. Lo rompo y prácticamente se lo arranco, y un sonido ahogado sale de lo más hondo de su ser. Sus mejillas adquieren un tono rojizo que me pone mucho más, estoy convencido de que siente mi miembro rozar su zona íntima sobre las telas de nuestra ropa interior. Me froto contra ella, haciendo que mi paquete roce su sexo. Y siento que, por mucho que ella no quiera, su cadera se mueve, tratando de frotarse contra mi, de contrarrestar los movimientos y excitarse por si misma.
Ángeles. Todas van de santas y a todas les termina por gustar el sexo. Sonrío. Me voy inclinando y mis labios besan sus pechos, hasta llegar a sus pezones. Entonces tomo una de las pequeñas pinzas que no son para nada demasiado duras, y las coloco en sus pezones, pellizcándolos. Provocando una sensación extraña para ella y jodidamente excitante para mi. Mi bulto va a reventar. Ya no lo soporto. Poco tardaré en apoderarme de ella, y ese pensamiento es el que consigue calmarme un poco. Entonces, tomo una de las velas de la pequeña mesa que está al lado de donde nosotros estamos. Sin apartar todavía mi cuerpo del suyo y sin quitarle las pinzas aún, dejo caer un poco de cera caliente sobre su abdomen, lo que provoca que suelte un pequeño grito. Sonrío. Sé que no es para tanto. De hecho, se sorprendería si supiese cuantas veces me han echo eso a mi. Pero claro, de un ángel no puedo fiarme, no puedo darle el poder de mandar sobre mi cuerpo, mucho menos cuando podría matarme.
Llevo mis dedos delicadamente sobre el borde elástico de sus bragas. Seguro se sorprende por la mezcla de sensaciones, a veces soy bruto y fiero y otras puedo ser tan delicado que estremece. Deslizo con suavidad sus bragas y al fin su sexo queda libre. Rastros de ligero vello rubio muy fino y suave dan muestras de su juventud, y eso me pone muchísimo más. Sé que es virgen, todos los ángeles lo son. Y me gusta la idea de ser yo quien ponga fin a su condena. Quiero ser yo quien le enseñe lo divertido que puede ser, parecerse a mi, ser alguien como yo. Poder disfrutar de la vida y sus placeres.
Saco las pinzas de sus pezones, los cuales están rojizos y duros. sonrío llevo mis labios a ellos, probablemente ahora se sientan mucho más sensibles de lo habitual lo que hace que sienta con mayor intensidad cualquier tipo de sensación que yo pueda otorgarle. Entonces, rozo con la punta de mi lengua un pezón, mientras que, para no dejar al otro abandonado, llevo mi mano allí y masajeo su seno. Muerdo su pezón, ejerciendo muy ligera presión. Y siento que ella muerde su labio. Le gusta. No puede negarlo. Siento que trata de cerrar sus piernas. Dejo de distraerme con sus pechos y me coloco allí, sentado a su lado. Llevo muy lentamente mi mano a su sexo, lo acaricio por encima, con suavidad, luego separo lentamente sus labios vaginales, acariciando con dos de mis dedos su clítoris, haciendo que este se mueva y que ella se sienta bien. Demasiado bien, intuyo por el movimiento de su pelvis, de la que, estoy convencido que no se mueve por zafarse de mi, sino por puro placer. Sigo moviendo mis dedos y lentamente acerco los dos dedos a su cavidad, antes de entrar en ella con ellos, siento su humedad, esta mojada, y me gusta. Me gusta hacerla sentir así. Saber que soy yo, que es el riesgo, el miedo y el dolor lo que le hace sentir esa clase de cosas. Decido meter lentamente mis dedos, poco a poco, haciendo que pequeños gemidos broten de su garganta. Un gruñido salvaje sale de lo más hondo de mi pecho. Creo que enloqueceré si no lo hago ya, pero sé que debo esperar un poco. El deseo que siento por ella incluso parece que duele en ese momento.


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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Anais Bonham el Miér Ene 16, 2013 1:16 pm

Las fuerzas no son muchas y mis manos aun atadas son la realidad de que ni la magia podría ayudarme a salir de aquí, el aroma es mas intenso no se definir que es.. pero me invade me deja sin fuerzas sin poder ordenar bien mis pensamientos.. siento sus manos, muy calientes, y mis manos seden ante su voluntad, me susurra algo y simplemente cierro los ojos evitando pensar en lo que me va a pasar, me guía de nuevo, soy una marioneta en sus manos y no puedo hacer nada, solo seguir sus ordenes.. me recuesto sobre la mesa que esta a mis espaldas pero aun pensando en ver como escapar de ahí, no veo mucho es algo obscuro el lugar y las cosas que hay en el me aterrorizan..
-Vas a torturarme?-
Pregunte aterrorizada pensando en las torturas que esos objetos harían sobre mi.. lo mire a los ojos por breves segundos pero no necesito que me responda, porque su respuesta fue mas una acción.. tomo la misma cosa con la que me había pegado y yo ya esperaba el azote.. pero solo sentí un rose, ligero que me hizo estremecer cuando lo paso por mi vientre.. apreté los dientes.. y después mis labios se cerraron con fuerza apretándose.. y un calor entre mis piernas se comenzó a sentir, junto con una humedad que no conocía, por un momento pensé que me había hecho un corte sin que me hubiera dado cuenta, abrí mis ojos asustada, pero lo veo mas cerca a mi.. sus labios recorriéndome.. tocándome, mis músculos se tensan rígidamente, con miedo de esas sensaciones en mi.. es cálido.. el roce de su cuerpo en el mio.. pero no me debe de gustar.. no es bueno que me sienta agitada y se que no es por miedo.. es diferente es una mezcla de miedo y adrenalina, me muevo.. respondiendo a esas sensaciones y siento el dolor, el ardor de la sera caliente sobre mi vientre grito, ahogadamente llena de sensaciones tan nuevas que no se como reaccionar, solo sigo a mi cuerpo.. me abandono.. no quiero pensar en que esta mal y que esta bien, aprieto mas la boca evitando que los gritos salgan de ella, seré fuerte, tan fuerte como me es posible..
Abandonada como estaba, olvidándome de la realidad, de esto que el hace y que me llena de mas dudad.. un grito.. ¡no! algo diferente este no suena a miedo.. suena a algo mas.. siento mi cuerpo caliente demasiado.. como si fuera fiebre la que invade mi cuerpo, pero sus dedos son lo que hacen que salga ese ¿Gemido? esta entre mis piernas.. y se siente bien.. demasiado bien y mi cuerpo sigue con esas reacciones.. haciendo que se sienta aun mucho mejor.. respiro agitada, a cada segundo que el mueve sus dedos.. y acaricia mis pechos.. pequeñas explosiones por todo mi cuerpo se detonan.. aun tengo cerrados los ojos no me atrevo a ver lo que el esta haciendo, pero lo que me hace no puedo dejar de sentirlo.. sin darme cuenta mis piernas se flexionan.. dando mas movimiento a mi cuerpo sobre la mesa..
--No no... por piedad no... -
no se si estoy suplicando por que se detenga o porque siga... pero me muevo.. y se siente muy bien.. que no soy consciente de que es lo que estoy haciendo.. logro abrir los ojos y lo miro sonriendo inclinado sobre mi.. mis manos aun están atadas y sus caricias aun llenan uno de mis senos..
-¿Que me estas haciendo?.. déjame.. ahhmmm!!! -
Un gemido de nuevo sale de mi y mi cuerpo se retuerce con cada mínimo movimiento de sus dedos.. haciendo que mi cabeza se gire de lado para dejar salir el aire que se colapsa dentro de mis pulmones.. y cierro mis manos con fuerza deseando poder apretar algo entre ellas.. por la sensación de electricidad que en mi piel se deja sentir.. muerdo mis labios los aprieto.. evitando que mas gemidos salgan de mi boca.. me esta gustando.. pero ¿Debería no gustarme?.. no lo se y esa sensación se vuelve olas.. que pasan recorriendo cada milímetro de mi piel..
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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Miroslav Kovachev el Jue Feb 07, 2013 9:33 am

Su respiración es agitada y acelerada, al igual que la mía. Sonrío. Me gusta, y sé que a ella todo esto no le disgusta tanto como pretende hacerme creer. Sus quejidos logran confundirme, cualquiera diría que más que gritos de disgusto parecen gemidos de placer. Quien sabe, quizás y consiga pasarla al lado oscuro. Ese pensamiento me enloquece. Alguien como ella a mi lado ejecutando acciones endiabladas y masoquistas resulta tentador. Demasiado en realidad. Aprieto con más fuerza la fusta de cuero que tengo entre mis dedos, y aparto mis dedos de su cavidad, al sacarlos, sé que están mojados. Mojados por los propios fluídos de placer que su cuerpo emite. Prueba de que sé lo que me hago. Llevo mis dos dedos a su boca. - Pruébalos - digo en voz alta. Pero aprieta los labios como queriendo joderme. - He dicho que los pruebes! - gritó con más fuerza y con mi fusta le doy una fuerte nalgada. En un sólo momento la zona queda rojiza, colorada a causa del latigazo. Abre la boca y lame mis dedos, los chupa y puedo sentir su lengua rozándolos, eso me pone todavía más. Pero para terminar de tocarme los cojones, el ángel endiablado me muerde y eso me enfada. - ¿quieres jugar con fuego? - menciono mientras tiro de sus cabellos hacia atrás con fuerza, y su cuello queda completamente expuesto para mi, para mis labios. La beso, la muerdo y llego al lóbulo, lo muerdo, y paso mi lengua por su oreja, tratando de excitarme aun más, algo que prácticamente parece imposible. Susurro en su oído - aquí yo soy el fuego, y si sigues así te vas a quemar. - comento con una sonrisa amplia y divertida en el rostro. Entonces, con la fusta doy pequeños toques en su clítoris y eso hace que se mueva, que frote sus caderas. Me levanto, y me separo de ella. Voy en busca de uno de los antifaces, no quiero ver sus ojos. No quiero tener que ver ninguna emoción "divina" en ellos. En cuanto cubro su rostro con el antifaz negro de satén, me deshago de mis bóxers, quedando completamente desnudo. Meneo mi miembro con mi mano, pajeandome un poco, logrando que éste alcance un tamaño mayor, que esté completamente duro y listo para entrar en ella. De nuevo doy otro pequeño latigazo en su clítoris, no es fuerte, no resulta doloroso, en realidad resulta excitante y agradable. O eso me han dicho las muchas mujeres que han pasado por aquí antes.
Entonces la agarro por los tobillos, un poco por encima de los grilletes que la aprisionan. Abro sus piernas y sin dudarlo mientras ella está recostada en la mesa yo estoy de pie, con la punta de mi miembro rozando sus labios vaginales. Está húmeda, no logra engañarme, su propio cuerpo la traiciona. No dudo, no voy a esperar, no voy a ser delicado, eso no va conmigo, yo no hago el amor, yo follo. Así que en cuanto encajo la punta de mi pene en su cavidad, empujo con fuerza. Eso la hace gritar. Siento cómo sus músculos se dilatan, su propio cuerpo se abre ante mi dándome la bienvenida. Sonrío. Aprieto sus muslos. Muevo mi pelvis hacia delante y hacia atrás, no hay ningún movimiento suave, todo son movimientos fuertes, intensos, impulsivos. Y no me detengo. Por mucho que ella ruega y suplica yo no paro. Porque sé que terminará por disfrutarlo, sé que terminará por agradecérmelo. Echo mi cuello hacia atrás, y con una de mis manos despeino mis cabellos. Me siento acalorado, demasiado en realidad. Sigo moviéndome con fuerza, con mucha fuerza, en su interior mi pene hace estragos, siento como nuestras caderas chocan la una contra la otra, siento cómo ella frota su pelvis, como le gusta todo esto. No puede engañarme.
Entonces aprieto con fuerza sus caderas y la atraigo hacia mí, en el vaivén de nuestros cuerpos, en los movimientos de nuestras caderas, cada vez que arremeto contra su cuerpo la acerco más a mi, para que sienta mi fluidez en lo más hondo de su cuerpo.


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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Anais Bonham el Lun Feb 11, 2013 6:28 am

Todo es una mezcla... frió, cálido, agrio y dulce, en mi interior nada es cierto, solo las sensaciones llenan mi ser sin comprender completamente que es lo que esta pasando.. recuerdos.. algunos de mi anterior vida de ese lugar que antes era mi humanidad, todo se remueve, sube baja y no deja que piense con calidad, las sensaciones se agolpan haciendo que mi cuerpo sea el que quiere ser, el que fue antes pero una chispa intenta no dejarlo sucumbir Detente.. no sigas, esto no es bueno.. respondeme mi mente intenta convencer a mis músculos, a mi respiración y a mi ser entero que no se entregue, pero no puede, hay recuerdos que no se pueden olvidar y uno de ellos esta grabado en mi piel, se siente cálida y urgida por ser acariciada, besadas, deseada, se que eso esta mal.. Miguel!! Miguel!! Ayúdame!! intento traspasar todo el lugar con mis pensamientos, con mi "Magia" pero no puedo.. su cuerpo sigue cerca del mio y de la nada su rígido miembro entra en mi.. grito.. mis pulmones dejan salir aire que al pasar por mi garganta se convierte en un grito.. duele como un golpe de tajo en la espalda, pero de pronto se siente ya solo una breve irritación.. mis músculos se contraen. siento como deseo apretar mas y mas mis músculos y mi cadera se mueve contra de el.. gimo.. es imposible no gemir al sentir sus movimientos, me gusta me gusta esa fuerza que el ejerce sobre mi, esa forma de llenarme y después dejarme vacía.. mis piernas se mueven QUIETA!! intento detenerlas pero ella quieren enredarse en el.. el pasado regresa.. un chico hermoso sobre mi cuerpo diciéndome te amo... pero este no es el.. este es un demonio... QUIETAS!!!! sigo intentando ordenar a mi cuerpo que no responda pero no puedo.. mi ser esta húmedo, habido de sentirse así, abro la boca, el aire se me esfuma por la agitación y no consigo respirar bien..
-Por piedad.. suéltame.. -
gimoteo.. deseo llorar pero apenas puedo concentrarme para pedirle que me deje.. jadeo con fuerza y no puedo dejar de sentirme bien y mal.. es un hilo demasiado delgado como para poder caminar sobre el.. por lo que decido.. decido.. dejarme, abandonar mi cuerpo a lo que el desee hacerle pero dejar de lado mi ser, quiere tomamerme?... que lo haga mi alma no seguirá aquí...
No puedo ver por el antifaz que me cubre los ojos.. pero eso me ayudara aun mas.. aprieto mis ojos bajo la tela que los cubre y dejo mi cuerpo inerte, haciendo que mi mente se vaya demasiado lejos.. tan lejos como le sea posible.. a ese pasado.. a una tarde de flores y delicioso viento cálido que llena todo el valle.. hay sol.. un hermoso sol que baña mi piel y una música celestial.
Mi cuerpo no reacciona, apenas puedo respirar.. quiero no sentir nada y lo estoy logrando solo espero no dejarme ir tanto como para dejar la existencia que Dios me ha dado en esta segunda vida.. Mi cuerpo comienza a hacerse mas lánguido, sin rigidez ni movimientos en el.. soy como una muñeca de trapo.. solo me muevo por las embestidas que el me da como reacción a sus mismos movimientos.. mi boca esta abierta solo respirando pequeñas bocanadas de aire.. mis manos están a los lados.. son fuerza sin tensión..
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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Miroslav Kovachev el Sáb Feb 16, 2013 9:44 am

Al parecer no podía negar que le gustaba, y no había encontrado otra solución posible que no fuese dejarse manejar. Pero eso no era lo que yo deseaba, no era lo que yo quería y si debía recurrir a la fuerza lo haría. El dulce ángel tenía dos opciones, hacerlo por las buenas o por las malas. En su mano estaba elegir por qué opción se decantaría. Mis manos permanecían en sus caderas, aferrándose a ella mientras la embestía sin piedad, sintiendo como nuestros cuerpos chocaban, como su sexo se lubricaba y mojaba cada vez más. No existía mejor prueba que esta para dejar claro que le gustaba, que si se dejase llevar lo disfrutaría.
Una de mis manos se desliza por la curva de su espalda, y poco a poco asciendo hasta sus cabellos, los cuales aparto de su rostro en un gesto que, siendo en otras circunstancias, incluso parecería bonito y amoroso. - Déjate llevar ángel, no hay nada de malo en disfrutar. El placer fue creado para vivirlo, no para evitarlo. - menciono con una divertida sonrisa. Y es que, sin tener que ponerme violento ambos podríamos llegar a pasarlo muy bien, pero, si no me daba otra opción tendría que tomar medidas y tomarla por la fuerza, cosa a la que no estaba del todo acostumbrado, pues, las mujeres no solían negarse a mi, y ningún ángel se me había resistido. Sólo esperaba que ella no fuese la primera excepción, porque en verdad me parecía muy atractiva y bonita, y ese halo de bondad me volvía loco. Deseaba hacerla sucumbir, pasarla a mi lado oscuro y hacerla mía. Poseer su alma, cedérsela a la mía, para que ambos pudiésemos pertenecernos de un modo incomprensible para quien no es como yo. Pero para mi si tenía un significado distinto. La deseaba, más de lo que había deseado a ninguna otra mujer, y es cierto que, cuando algo se te resiste y casi parece imposible, más te tienta y más ganas te da de hacerlo tuyo.
Me detuve, con mis labios cerca de su oído. - Seré más delicado si así lo deseas, sólo déjame ser tuyo. - mencioné casi en tono de súplica. ¿Es que acaso no se daba cuenta del influjo que ejercía sobre mí? Debía ser en verdad un ángel demasiado poderoso como para conseguirlo. O eso o yo me estaba desquiciando y volviendo loco, cosa que, tampoco era demasiado difícil de creer. No era para nada imposible. De echo era bastante probable. Rozo sus labios con las yemas de mis dedos, delineo sus comisuras y sonriendo, atrapo sus labios entre los míos fusionando ambos en un beso salvaje y feroz, el cual parece remover los cimientos de nuestro propio mundo, fusionando en él luz y oscuridad.


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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Anais Bonham el Lun Feb 25, 2013 8:37 am

Me niego a creer lo que sus labios dicen.. pero no puedo abandonarme como lo deseo.. aunque en un principio puedo sentir que no hay nada mas.. que simplemente nada de esto me esta pasando.. sus manos sobre mi cuerpo.. sus actos en mi piel no me dejan irme, trato de rezar de que alguien me ayude y por un momento me siento sola, abandonada.. Miguel me ha abandonado, Dios me ha abandonado, las lagrimas comienzan a brotar de mis ojos y caen por mi mejilla sin poderlas detener, mi respiración es agitada, no quiero sentir no quiero sentir.. me repito como si con ello me convenciera de que lo que el me hace no se siente bien, pero se siente bien, mas lagrimas recorren mi ser, ya no soy pura.. ya no soy digna de ser un ángel, mi cuerpo se estremece y mi centro palpita de un modo doloroso pero soportable y sentía como un liquido emanaba de mi.. de un momento a otro mis labios se abrieron, me había agitado porque ya no pude alejarme de ese lugar, [[la lujuria.. es un pecado]] me repetí para mis adentro, pero también se que es imposible de no sucumbir a ella.. sus labios llegaron a los míos y me perdí.. por un momento ese acto parecía que fuere sincero, lo sentí besarme con necesidad ¿Me necesitaba? o es solo que necesita mi alma?, gemí sin poder silenciar mi boca en la suya. "Pelea... no dejes que el solo te tome" mi voz interior surgió.. jamas pensé que la tuviera y ella tenia razón no debía serle fácil.. pero ¿Como peleo estando atada y con todo en mi contra " Se inteligente Ana.. se que lo eres.. vamos" mi voz interna me valora en demasía.. pero podría ser mas valiente e inteligente que un demonio con experiencia.. memorias de mi otra vida.. algunas cosas que no se habían ido del todo cuando fui llamada al servicio de los cielos.. esas memorias de una juventud donde había algunas respuestas.. una madre diciéndome.. *Las mujeres tenemos las mejores armas Ana.. es cuestión de que las sepas utilizar a tu favor* Las armas de mi ser.. de mi belleza.. el Demonio quiere mi alma pero es en parte mi cuerpo el que le atrae.. aprieto mis músculos un poco y dejo que mis gemidos se intensifiquen un poco mas.. abro la boca pidiendo aire para mis pulmones pero lo llamo..
-Demonio... demonio... uhmm.-
Gimo mientras lo llamo.. y creo sentir que el reacciona a mi llamado.. lo siento mas suave en mi sin ese violento arremetimiento que cimbraba mi cuerpo..
-Quiero ser tuya pero... me duelen las ataduras,.. porque temes que me vaya si tu mismo has dicho que no puedo salir de aquí.. estoy débil.. -
cierro mis labios y relamo los mismos como si tuviera sed, no la tengo pero quiero que el piense que necesito beber algo de agua.. se que no me la dará pero al menos tratara de besarme de nuevo.. quiero que me bese.. quiero poder besarlo como cuando era humana.. debo recordar como se debe hacer.. quiero seducirle y así poder salir de este lugar, manchada pero aun con vida, mis ojos están cubiertos.. debo pensar en algo y se que puedo hacer pero necesito que me bese para poder pedirle ver su cara.. y así me pueda quitar el antifaz y planear como salir de aquí.
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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Miroslav Kovachev el Jue Mar 07, 2013 8:07 am

Ni siquiera ella misma podía creer lo que decía. Sus palabras sonaban tan poco convincentes que enseguida tuve que reprimir las ganas de darle una bofetada. Quizá así le quedase claro quién era yo, y cómo debía de dirigirse a mi. Parecía darle igual morir, pero si era ese su objetivo, yo no tendría problema en ayudarla a lograrlo. Manchar mis manos con un ángel era algo que se había vuelto rutinario para mi. Incluso solía gustarme, pero me gustaba más cuando ellas no se ponían tan difíciles y me dejaban hacer las cosas a mi manera. Por lo general solía ser agradecido, y a cambio de un buen momento de sexo y perversión permitía que su muerte no fuese dolorosa, lenta y agonizante, sino que hacía un pequeño esfuerzo y las mataba sin apenas hacerlas sufrir, lo cual era de agradecer.
Sonreí al pensarlo. A fin de cuentas, incluso yo mismo parecía todo un ángel, oscuro, pero un ángel al fin y al cabo. - No juegues conmigo, ángel, no tengo demasiada paciencia, y podría hacer de tus últimos minutos, minutos completamente agonizantes. ¿Eso quieres? - negó con la cabeza, y las lágrimas se derramaron por sus mejillas. Pero esa escena ya no me conmovía, si acaso lo hizo una vez, fue la primera mujer que tuve atada a estas mismas cuerdas, ahora, ya ni siquiera tenía un efecto apaciguador en mi. Con mis dedos limpié una de sus lágrimas y me la llevé a la lengua, saboreando la sal de éstas. Solía gustarme el sabor del sufrimiento de un ser celestial. En general solía gustarme todo cuanto tuviese que ver con el dolor. La miré a los ojos, cubiertos aun por el antifaz, y lo solté, dejé que pudiese verme la cara, ver la cara de aquel que la estaba torturando de ese modo. Me gustaba sentirme poderoso, y entre estas cuatro paredes, era yo quien tenía el control absoluto de la situación. - No voy a desatarte, porque sé que forcejearás conmigo, me clavarás tus uñas, gastaré mis energías en algo inútil y tendré que volver a atarte. No voy a perder el tiempo. - Entonces decidí que no la miraría más a los ojos, ya que en ocasiones parecían querer confundirme. Centré toda mi atención en su sexo, mojado, y mis dedos se dirigieron a su cavidad, donde la rocé con suavidad. Sonreí entonces, estaba totalmente mojada y se negaba a ser mía ¿Qué demonios pretendía? - no puedes negar lo evidente, ángel. Por mucho que trates de pensar en esto como un acto terrorífico, lo cierto es que lo estás disfrutando, a tu manera. Créeme, si no me pusieras las cosas tan difíciles probablemente los dos estaríamos disfrutando de un buen momento, y ni siquiera me vería tentado de matarte. Pero tu, pareces querer ponérmelo difícil. - y entonces, como adivinando sus pensamientos, continué - no va a venir Miguel. Te ha abandonado a tu suerte, sabía de mis intenciones y aun así no está aquí contigo. No veo qué diferencia hay entonces entre él y yo. Podría decirse que él incluso es peor. Es un mentiroso. - Con una suavidad impropia de mi, acaricié su mentón y la obligué a alzar el rostro para que me mirase. - Haré una excepción por primera vez, te soltaré, pero ni se te ocurra realizar ningún movimiento estúpido o lo primero que haré será matarte. - Ella asintió. Al parecer por primera vez en la noche estábamos de acuerdo en algo. - Pero antes de que te suelte deberás portarte bien y darme un beso. - entonces acerqué mis labios a los suyos, y justo cuando pensé que como una perra, me mordería los labios hasta hacerlos sangrar, lo único que sentí por su parte fue una deliciosa necesidad de besar mis labios, la misma que sentían los míos en ese momento. Sonreí entre sus labios mientras la besaba y mientras una de mis manos apartaba sus cabellos hacia un lado para que mis labios se abriesen paso por su cuello, mi otra mano libre aflojaba las cuerdas que la ataban.


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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Anais Bonham el Mar Mar 12, 2013 7:15 pm

No funcionaba.. parecía que lo que intentaba el lo leía en mi mente ¿Es eso posible?.. me negué a pensar que mi mente es un libro abierto.. de nuevo los libros me estaban creando problemas.. ¿Porque no había leído ese libro?, lo se no debí dejarlo para después, ahora estaba aquí pagando las consecuencia, mis ojos se humedecieron, quiere ser valiente no quiero llorar, pero no se que mas puedo hacer estoy a su merced.. su dedo pasando por mi mejilla me hizo estremecer, mi piel se erizo por el rose de su dedo y aunque no puedo ver lo que hace.. se que ha limpiado una de mis lagrimas ¿Bondad?.. no el no tiene bondad si la tuviera el no me haría esto, mis lagrimas sigue cayendo por mis mejillas mientras su piel toca la mía y sin poder contener, mi respiración se agita con cada roce de el.. no debo.. no quiero sentir esto.. no quiero traicionar lo que soy un ángel de luz, un ser de luz que debería estar ayudando a los indefensos.. no siendo sometida por un demonio lujurioso..
Sus amenazas retumban en mi cabeza.. quiere matarme y me pregunto si es que coopero ¿El no me lastimara?, no puedo saber lo que piensa y me enoja que el si pueda ver mis pensamiento.. porque lo ve ¿no? si no como sabía que quiero que me suelte para huir.. ¿soy tan obvia?, aprieto mas mis ojos bajo el obscuro antifaz que me tiene irritada y desvalida y es cuando una vez mas el me tiene bajo su poder.. lee mi mente lo se porque sabe que pienso en Miguel y en ese momento creo que el tiene razón.. Miguel me dejo sola, no me ha ayudado no me sirve de nada ser un ángel, si sirviera, podría salir de esta sin problemas.. y el tiene razón por algún motivo.. cada una de sus caricias me estremece y me hace temblar y ya no se hasta donde tiemblo de miedo.. o de... No!! no puedo sentir deseo.. no es propio no debería.. pero en este momento su mano me sujeta y su aliento y su voz.. me esta hundiendo en algo obscuro y retorcido.. lo escucho ahora como si me hablara al oído... y me dice que me liberara las amarras.. mi corazón regresa de nuevo a un latir mas lento, mas tranquilo.. hasta que el pago de dichas atenciones es un beso.. un beso que llega sin esperarmelo.. pero que recibo sin reproches.. el me liberara y lo hará solo por besarme.. entonces que sienta esto..
Gimo entre sus labios y dejo que mi boca se abra dejándolo entrar profundamente.. su lengua serpentea dentro de la mía y es delicioso.. me siento sucia pero saciada de algo muy dentro de mi que no pensé que existía.. sus besos se deslizaban y sentí mis amarras mas libres y ligera.. me estoy odiando.. Odio a mi cuerpo que sede ante sus caricias..
-Uhmm!!-
Un gemido mas pero fingido.. o al menos eso quiero creerme porque no quiero creer que lo estoy disfrutando..
-Gracias..-
Susurre con voz suave e intima.. debo luchar por mi ser y aunque este odiando al cielo por dejarme en este aprieto.. luchare por mi.. por mi valiosa alma.. me sujeto las muñecas frotándola con mi otra mano, intentando quitar el dolor de las amarras pero debo seguir con mi plan.. estiro las manos hasta tocar su cabeza, mis manos enmarcan su rostro y lo atraigo de nuevo a mis labios.. y mi lengua juega con salvaje necesidad de la suya.. se que puedo mentir.. fui humana y aunque mi ser fue purificado.. en este momento debo de luchar por mi.. solo por mi.. recorro su rostro hasta llegar a sus cabellos y enredo mis dedos en ellos..
-Me gusta tu cabello-
Susurro creiblemente para mi propia sorpresa y juego con mis dedos en sus cabellos.. son muy suave y se sienten muy bien.. son gruesos y fibrosos.. mi corazón se agita y no entiendo porque..me repito a mi misma "Calma.. calma.. hay que estar segura de tenerlo lo mas cerca posible para poder golpearlo y huir.. debo ver a donde voy"
Ese pensamiento me pone en alerta debo ganármelo..
-Que me vas a hacer.. quiero saberlo.. quiero escucharte decirme como.. -
Trague saliva intentando que no se notara mis nervios.. por lo que voy a hacer y al tragar la saliva me relamí los labios para provocarlo y ocultar alguna duda de lo que estoy pensando.. tragar la saliva quedo como si se me hiciera agua la boca.. mis manos en sus cabellos, lo hice acercarse mas intensificar aun mas su beso en mi boda..
-Necesito saber como me harás disfrutar.. -
Mi boca seguía besándolo y atrayendo aire a mis pulmones.. entre cada enredo de lengua y succión de sus labios a los míos.. sabe bien y es fresco su beso.. agito mi cabeza no quiero pensar en eso no quiero.. pero no dejo de pensarlo..
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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Miroslav Kovachev el Sáb Abr 06, 2013 7:34 am

- No juegues conmigo, ángel. No saldrás de aquí bajo ningún concepto. No hasta que yo así lo crea necesario. Y hazme caso, cuando digo que no tengo mucha paciencia, no bromeo. No suelo ser muy "amigable" si me tocan los cojones. - arqueé una ceja esperando que le quedase bien claro lo que acababa de decirle. Si creía que iba a dejarme engañar por sus estúpidos truquitos, estaba demasiado equivocada. Sabía que intentaba hacer ver que le gustaba todo lo que yo le hacía para que así yo no prestase la suficiente atención como para poder escapar. Pero ella no sabía que era realmente imposible para un ser puro escapar de ahí.
Aprieto sus muñecas y hago que su piel enrojezca. - Si vas a seguir jugando entonces dejaré de comportarme como todo un caballero. - Y sin previo aviso, sin importarme ya si ella lo disfrutaba o no, importándome una mierda todo, supe que me la follaría. La follaría duro, sin piedad, y no importaba lo mucho que gritase o le doliese. Ella así lo había elegido. Podía haberme comportado de otro modo, pero ella no me dejaba otra opción. Parecía querer obligarme a forzarla, y no sería la primera vez que hacía algo así. Debía comprender que para alguien como yo, resultaba divertido y que encontraba cierto placer en ello. Las cosas prohibidas eran las que más me gustaban.
Entonces la obligué a recostar su espalda sobre la mesa, sin importarme si estaba fría o no, apretando sus muñecas las puse arriba, una a cada lado de su cuerpo, inmovilizándola para que no pudiese defenderse. Mis labios saboreaban la piel de su cuello, la cual estaba a punto de morder en ese momento.
Mi pene grande y duro estaba en su interior, dejo de moverse con suavidad y comenzó a estallar en movimientos fuertes y severos, quizá más duros y rápidos de lo que deberían serlo. No importaba. Yo lo disfrutaba, y eso era lo único que a mi me interesaba.
Seguí embistiéndola, cada vez con más intensidad, con más fuerza, con menos piedad, sin hacer caso a sus súplicas, las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, lamí una de ellas. El sabor salado me gustó. No sentía pena por ella en ese momento. Ya no. Me autoconvencía diciéndome que ella misma se lo había buscado. Si hubiese podido comportarse correctamente conmigo nada de esto estaría pasando. Tiré de su cabello con fuerza. Y la miré con un peligro en la mirada que le advertía a estarse quieta. - Todo esto puede ser peor, no me lo pongas más difícil. - Sonrío - pídeme que siga. Suplícame que te folle con violencia. - le ordeno. No lo hace, le doy una fuerte nalgada, dejando mis dedos marcados en su piel. Seré duro con ella si no hace lo que exijo. Soy muy cabezota, cuando quiero algo, lo quiero ya. Y no voy a permitir que se salga con la suya.


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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

Mensaje  Anais Bonham el Jue Abr 18, 2013 9:21 am

Sentí ese placer fluir.. algo que hacia mucho que no sentía, esas ganas de apretarle con mis piernas y que me aplastara su cuerpo con fuerza " Que Demonios Estoy Pensando" me recrimine a mi misma por sentir ese deseo y pensar de ese modo, pero cuando pensé que el se estaba convenciendo de mi actuación "Si..si.. sigue diciéndote eso y a lo mejor te lo creas tu misma" era verdad, lo estaba disfrutando y me quería engañar diciéndome que no se sentía bien y si al principio había dolido mucho, ahora era placentero y delicioso, pero el no se lo creía, para el me estaba burlando de el y tomándole el pelo.
-No.. noo.. lo juro!-
Trate de que el me creyera pero sus labios se abrieron y la amenaza salio disparada con una intensión firme que me dejo helada y si no era suficiente eso para dejarme son movimiento alguno.. su envite fue mas que suficiente testimonio de que hablaba en serio y que no había creído nada de lo que decía, mi sexo escocia y dolía por su primera instrucción, ahora dolia mas, no era gentil y no lo seria mas por lo que podía sentir..
-Noo.. nooo por... por favor.. me .. me duele muchooo agrrr -
Moví mi cuerpo bajo el suyo intentando zafarme de sus penetraciones pero mis manos sujetas y sin poder liberarse no me eran de mucha ayuda, mis piernas intentaron golpearle con los talones en sus glúteos, pero mas envites con fuerza me dejaron sin voluntad para seguir golpeándole, el me daba una opción que le dijera, que me follara, con mas fuerza..
-Noo no quiero.. me haces daño.. mucho daño -
Las lagrimas no dejaron de caer con fuerza el dolor entre mis piernas era a par.. a par con el deseo.. si ese deseo que no sabia como tomar.. ¿me hace daño pero me gusta? Dios!!! eso duele mucho..
-Por.. Por favor me duele.. mucho déjame.. por favor.. haré... - sorbo por la nariz- Lo que quieras.. pero no así, me .. me duele !!! -
Grite mis pulmones se vaciaron completamente y sentí que me desmayaba, aunque la inconsciencia jamas llego.. ahora la deseaba mas que nunca, perder el sentido para no darme cuenta de todas esas sensaciones.. del odio.. y no a el.. noo.. odio a que nadie me ayudara, ¿Dios todo lo ve no? ¿En Donde Estaba Ahora? "vamos Anais no debes dudar de el" ¿Que No? pues que venga y me salve de este dolor.. o al menos que me deje morir en este momento.. y no tener que resistir esta humillación.
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Re: Atada a las cadenas de mi oscura habitación [Anais]

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